En un modelo ideal, los medios de comunicación son libres del Estado y su esencia es funcionar como su contrapeso y con respecto al mercado, con total independencia. Sin embargo, esto no sucede así porque en la actualidad los medios viven de la vinculación con el poder político y económico, sin importarles la función informativa.
Así lo señalaron especialistas de comunicación política en la presentación del libro Los sistemas de medios en América Latina, cuyo objetivo fue analizar el papel de los medios en los nuevos regímenes políticos.
En la actividad, organizada por el Departamento de Sociología y celebrada en el laboratorio de Docencia Dr. Enrique de la UAM-I, la doctora Mireya Márquez, egresada de esta casa de estudios, sostuvo que en México los medios son partidistas, apoyan a algún partido político dependiendo de quién da más por publicidad gubernamental, son medios “a la venta”. Este modelo liberal capturado, que no se había considerado teóricamente, es algo muy característico de América Latina por su dependencia constante de la publicidad gubernamental, pero también por la complicidad entre las élites mediáticas y políticas. En el modelo ideal, los medios son libres del Estado y deberían ser su contrapeso y en relación con el mercado, tener una total independencia. En México, esto no pasó, pues Televisa surge de las manos del poder político e históricamente su actividad ha estado relacionada con el poder en turno.

El éxito de este libro se debe a que somos los primeros autores latinoamericanos en exponer esto y comentar las variables de la relación entre medios y Estado. Por un lado, se toma en cuenta qué tanto interviene el Estado, su relación con el mercado y si es presa de élite. Otras variables son el paralelismo político y si los medios mantienen o no un paralelismo explícito, así como si sus periodistas son profesionales.
Es importante considerar que, por un lado, no hay un modelo liberal puro en el mundo donde la prensa sea libre y, por otro, los medios aún son importantes en el ecosistema digital.
Además, pese al declive de la audiencia en los medios tradicionales, debido a que las nuevas generaciones consumen noticias por internet, su influencia es muy grande, pues todavía establecen la agenda y la influencia en la dinámica de trabajo de los periodistas. Hay que considerar que los medios digitales no necesariamente obtienen su información de una redacción propia, por tanto, también son capturados y politizados.
Apuntó que al cuestionar si la prensa actual es de élite o de mercado es pertinente hablar de captura, porque los medios se vuelven juez y parte de aquello que se supone deben regular. Un ejemplo de esto es la empresa Televisa y su nexo con la Federación Mexicana de Futbol para adjudicarse los derechos de transmisión de los mundiales. Podemos decir que la captura como término se aplica a cualquier intento deliberado de avance de los intereses privados sobre el interés público a través de los medios. Hay modelos liberales capturados en toda América Latina, lo que permite analizar qué tipos de capturas y cuántos tipos de modelos existen, y así analizar la transformación y futuro de los medios en el ecosistema digital.
En su participación, el doctor en Estudios Sociales, Enrique Cuna Pérez, profesor del Departamento de Sociología en el área de Ciencia Política (SNI nivel 2), destacó que el libro está dividido en dos tomos. Introduce conceptos importantes, como el de sistemas mediáticos, que dan pie a un análisis comparado de la relación entre poder y medios, así como el acuñado por los autores hace aproximadamente diez años, que es la captura de la función de los medios, que suponía la garantía de libertad y apoyo para la consolidación de la democracia. Los medios de comunicación deberían ser actores que solidificaran la trasformación de un sistema autoritario a uno democrático, pero no ha logrado esas garantías. Este tema resulta interesante para proponer soluciones desde la ciencia política.
Otra de las virtudes del libro es que el análisis se realiza en el marco del sistema político mexicano y de otros países latinoamericanos. Por otra parte, es importante examinar la empresa mediática y su relación con el poder, así como el ejercicio profesional del periodismo. En muchas ocasiones, no sólo se hace una captura al sistema de medios, sino también la profesión, pues la limita y orienta, como es el caso de la participación de los diversos “opinólogos” en temas de la agenda pública. Actualmente, los medios viven de su relación con el poder, es un sistema que se perpetúa con el del poder económico, porque antepone la idea de mercancía a la profesión.

En su intervención, la doctora Margarita Moreno aseguró que, a pesar de que aparentemente ya no se gasta en publicidad gubernamental como en otros sexenios, la relación con los medios no ha cambiado. Las “mañaneras” son un ejercicio de comunicación política muy poderoso y que no cuesta, porque el gobierno ha generado vínculos con los empresarios. La radio y la televisión son concesiones, pero el espectro radioeléctrico es de todos los mexicanos. Sin embargo, este gobierno, en lugar de utilizar los canales para trasmitir información educativa sobre la pandemia, pagó 400 millones de pesos para usar espacios en esos canales privados.
Otro aspecto para considerar es que los tiempos oficiales se han reducido, lo cual era una forma de impuesto para los medios. Anteriormente, el tiempo oficial era del 12.5%, alrededor de tres horas diarias; con Fox pasó a media hora y en este sexenio se redujo a 20 minutos en radio y 11 en televisión, es decir, se les regresa el tiempo a los concesionarios para que lo comercialicen.