PSICOLOGÍA FUNCIONAL DEL SI Y EXPERIENCIAS BÁSICAS

El abordaje psicológico de una persona no puede realizarse sólo desde la perspectiva del comportamiento, sino a partir de considerar que el ser humano debe ser visto como una unidad. Para ello, hay que tomar en cuenta aspectos como la emotividad y fisiología alteradas, el estrés y la contaminación, para lograr así una intervención dirigida.

Así lo estableció el doctor Luciano Rispoli en su conferencia Psicología funcional del Si y experiencias básicas, que formó parte del proyecto de Servicio Social Determinantes psicosociales en la prevención e intervención sobre el estrés crónico desde la infancia, actividad organizada por la doctora María Elena Sánchez Azuara del Departamento de Psicología.

En la conferencia celebrada en la sala Cuicacalli de la UAM-I, el académico explicó que, en cuanto a la investigación, se debe tener la visión de que el funcionamiento de la persona y su situación psicológica están relacionados con las neurociencias, pero también con la biología molecular y su desarrollo desde antes del nacimiento, porque conociendo todos los detalles, se pueden abordar los funcionamientos importantes para la vida. Aspectos como el estrés, el no saber respirar, la inflamación y la contaminación, entre otros, se relacionan con esto.

Cabría preguntarse por qué antes teníamos un caso de autismo por cada mil y hoy tenemos un caso por cada setenta. Esto es un verdadero desafío y mucho tiene que ver con el estrés en el que vivimos por un estilo de vida que presiona a la gente a tener y aparentar. En este sentido, el epigenoma que es el software del ADN, tiene un papel determinante y éste se altera por impactos externos y por todo lo que acontece en la vida de la persona, así como por las emociones inadecuadas que lo afectan. Además, debemos considerar, apuntó Rispoli, que actualmente no se respeta el funcionamiento normal de la vida, vivimos la paradoja de que a más tecnología, tenemos menos tiempo. Vivimos en una sociedad narcisista, con una contaminación visual y crisis de espacio, pues todo está lleno de construcciones. También tenemos una percepción alterada porque siempre hay sonidos.

Como método, detalló: “sé parte de la reconstrucción de las experiencias básicas como ser nutrido, protegido, amado, valorado, visto y escuchado.” Si esto se vive de manera inadecuada, da lugar a alteraciones que pueden llegar a ser patologías. Esta perspectiva considera también la función como unidad esencial del ser humano. En este sentido, las funciones conciernen a los cuatro planos psicocorporales: el cognitivo-simbólico, emocional, fisiológico y postural, sin privilegiar el intelecto sobre las otras funciones.

La alternativa es ayudar al organismo a reorganizar sus condiciones de vida y capacidades, lograr un estado de conocimiento profundo psicocorporal y tratar de ser más resiliente sin perder la salud, pues para cada enfermedad, hay experiencias básicas que curan. Si en una mujer embarazada se cuida que no haya inflamación y que realice ejercicios de respiración, es probable que intervengamos en el epigenoma del bebé. Si además procuramos que tenga calma y bienestar en general, es una forma de prevención y es probable que se pueda incidir en la disminución de casos de autismo.

El especialista compartió que, a lo largo de la vida, debemos poner atención en las emociones, los recuerdos, los proyectos, la postura corporal, las sensaciones, pero también en la inflamación y la contaminación, porque todo esto tiene que ver con la persona y su funcionamiento. Por esta razón, la psicología clínica y social no deben estar separadas porque trabajan con la persona y su desarrollo desde que se es niño hasta la edad adulta, concluyó.

En la exposición de experiencias de Servicio Social realizado con esta perspectiva, los alumnos de Psicología de la UAM, quienes trabajaron con grupos de niños, adolescentes y jóvenes, resaltaron que, independientemente de la edad, los niños y jóvenes necesitan ser vistos, escuchados, amados y contenidos. Pero estas experiencias básicas de vida muchas veces no se han llevado a cabo, no las han experimentado y es por eso que están muy enojados. En el caso del grupo de jóvenes, se trabajó con personas de 30 y 35 años, que, si bien ya están forjados por roles sociales, buscaban apoyo para lograr su desarrollo personal y profesional.

Finalmente, cuando alguien de la audiencia preguntó al doctor Luciano Rispoli sobre la aplicación de esta metodología en personas de la tercera edad, resaltó que en esta etapa de la vida la actuación disfuncional es algo provocado porque a la persona se le coloca fuera como si fuera innecesaria. En tanto, si se le propicia el gozo, la inclusión y se le invita a que tenga proyectos, desarrolla más vitalidad y motivación. Recalcó que a lo largo de la vida es fundamental tener proyectos, porque esto, además de motivar, trae satisfacciones, retos y llena de vitalidad.

POR ANA ALEJANDRA VILLAGÓMEZ VALLEJO

Ana Alejandra Villagómez Vallejo, reportera desde hace 25 años en varias unidades de la UAM. Estudió el doctorado en Educación; la maestría en Desarrollo Rural; las licenciaturas en Ciencias de la Comunicación, y en Violoncello. Ha realizado investigaciones sobre educación y cultura, así como en medios de comunicación en zonas rurales y procesos de desarrollo comunitario. Directora de radio e investigadora para el Banco Mundial. Ha impartido clases en licenciatura y en educación media superior. Como intérprete al cello, ha realizado diversos cursos de especialización y participado en varias agrupaciones desde trío, cuarteto de cuerda, orquesta de cámara y orquesta sinfónica.

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