La energía solar es una de las más limpias en la actualidad por ser renovable, se obtiene de la radiación electromagnética del sol, fuente natural e inagotable. Este recurso se aprovecha en todo el mundo para generar electricidad mediante centrales solares de potencia o a través de paneles fotovoltaicos.
En la UAM Iztapalapa, el equipo de investigación conformado por Yuridiana Rocío Galindo Lunab, Jesús Javier Luna Jaimes, Jorge Ramos Sierra, Ulises Reséndiz Úrsula y Erick Brayan Rivera Padilla, de la Licenciatura en Ingeniería en Energía del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la misma casa de estudios, lleva a cabo estudios sobre las “Cocinas y hornos solares”. Estos son dispositivos muy simples que funcionan con energía solar a través de radiación directa mediante acumulación o concentración de la misma.
En entrevista para Cemanáhuac, la doctora Yuridiana Rocío Galindo Lunab explicó, durante una demostración sobre cocinas solares en la explanada central de la Unidad Iztapalapa, que estos dispositivos son capaces de cocinar alimentos sin energía eléctrica ni gas, sino por medio de la radiación del sol a través de dos modalidades: concentración y acumulación. Las de concentración usan una superficie reflectora sobre la que se recolectan los rayos solares y se dirigen hacia un punto. En ese punto se coloca una sartén para cocinar el alimento deseado. Con las de acumulación es diferente, porque los rayos también se dirigen hacia un punto, pero en este queda cerrado completamente, como una olla exprés que, poco a poco, aumenta su temperatura y en el interior es donde se encuentra el alimento que se cocerá.

“Nuestro objetivo es encontrar la manera de volvernos más sustentables a través del uso de la energía solar para nuestro beneficio y de esta manera minimizar el gasto económico en la población al no usar gas. Es importante contar con un día soleado entre las 10 y las 14 horas para poder cocinar”, aseveró la doctora Galindo Lunab.
Ésta es una tecnología que en México no se conoce ampliamente. Por eso, lo que se pretende es hacer prototipos de bajo costo con materiales reciclados que se pueden tener en casa, como una antena televisiva de forma circular (Dish) y papel reflectivo que se compra en la papelería. Paulatinamente, vamos encontrando nuevos y mejores materiales. Con estas cocinas se pueden preparar desde huevos hasta carnes. Las cocinas solares son ideales para cocinar o pasteurizar agua, para lo que usan materiales metálicos con buena conducción de calor y de color negro, ya que absorben mejor la luz del sol.
“Por parte de los estudiantes, existe mucho entusiasmo en la Unidad de Aprendizaje, Concentración Solar. Ellos aprenden a diseñar este prototipo, lo arman, instalan y lo prueban, van de la teoría a la práctica. Hay mucho conocimiento en algo tan simple como cocinar verduras, como calabacitas y zanahorias a una temperatura alcanzada alrededor de 70 grados y al derretir chocolate a baño María con una temperatura del agua de 85 grados. Tecnología que, sin duda, puede ser aplicada en comunidades sustentables y de bajos recursos”.